Mostrando entradas con la etiqueta censura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta censura. Mostrar todas las entradas

viernes, 3 de diciembre de 2010

Fondo Antiguo de la Universidad de Sevilla

Si el pasado mes de octubre quedé impresionada con nuestra visita a la Biblioteca de la Universidad Pablo de Olavide por el gran trabajo que desarrollan sus bibliotecarios y la cantidad de fases que sigue un libro hasta ser colocado en una estantería para su uso; la visita que teníamos programada para noviembre no iba a ser menos. Lo cierto es que visitar el Fondo Antiguo de la Biblioteca General de la Universidad de Sevilla resultó ser una experiencia enormemente interesante y fascinante.


A las 4 de la tarde, del jueves 11 de noviembre, nos esperaba en la Sala de Investigación Eduardo Peñalver Gómez, director del Fondo Antiguo. Sus primeras palabras estaban orientadas a ubicarnos, brevemente, desde el punto de vista histórico. Es decir, cómo la  Universidad había ido evolucionando desde sus orígenes en el año 1505; unos inicios claramente vinculados al Colegio de Santa María de Jesús fundado por el Arcediano Maese Rodrigo Fernández de Santaella. Parece obvio, por tanto, que el surgir de la Biblioteca guarde una relación directa con el origen de la Universidad; y así es, ya que los primeros libros que albergó fueron donados por el propio Rodrigo. Una biblioteca que con el paso del tiempo fue adquiriendo mayor peso, tanto en cantidad como calidad, debido a las sucesivas donaciones que fueron efectuándose así como por la incorporación de todos los fondos de los centros culturales de los jesuitas tras la expulsión de éstos de Sevilla en el siglo XVIII.



A continuación, nos hizo mención a varios libros de suma importancia entre los que cabría destacar el ABEPI (Archivo Biográfico de España, Portugal e Iberoamerica) y la Bibliografía de autores españoles del siglo XVIII de Francisco Aguilar Piñal.

Ahora bien, la joya de la visita aún nos estaba esperando. Y es que acto seguido entramos en otra estancia donde Eduardo nos brindó la oportunidad de poder disfrutar de auténticas obras de arte. Es así como pudimos deleitarnos con libros que tienen, incluso, más de cinco siglos. Contemplar diferentes tipos de encuadernación: en pergamino, en pasta española, en holandesa, etc. Fijarnos en la minuciosidad y precisión de las letras capitales. La destreza en la elaboración de libros de reducidas dimensiones. La gran cantidad de detalles y claridad de los atlas.





También podríamos destacar el hecho de que al estar contemplando libros de siglos pasados era evidente que el tema de la censura se hiciese patente. Así, pudimos comprobar las diferentes acciones en materia de censura que se llevaban a cabo como, por ejemplo: tachar con tinta el texto a eliminar; colocar un papel encima para ocultarlo o, directamente, arrancando la hoja del libro.

Es indiscutible que todos estos libros tienen una delicadeza excepcional y un valor incalculable y que, por tanto, no sea fácil ni aconsejable el acceso a ellos de manera continuada. Por suerte para todos nosotros, muchos de ellos se encuentran digitalizados lo que permite acercar y hacer partícipes a todos los ciudadanos de la belleza de estas obras. Os recomiendo que visitéis la sección del Fondo Antiguo Digital de la Universidad de Sevilla en http://fondosdigitales.us.es/fondos/busqueda_avanzada/