miércoles, 29 de diciembre de 2010

3 meses llenos de descubrimientos

Desde que empezamos la asignatura de Biblioteconomía a finales de septiembre, han sido muchas las aplicaciones informáticas que hemos descubierto, puesto en práctica y pensado  ¡por qué no te habría conocido yo antes!

Siempre que un año termina y otro nuevo empieza, solemos hacer balance del año que dejamos atrás y comenzamos a plantearnos nuevos propósitos y objetivos que alcanzar en el nuevo año. Así que coincidiendo con el parón que se hace en las clases ahora en diciembre con motivo de las navidades, qué mejor ocasión para recopilar todas esas aplicaciones que tan útiles pueden resultar a los estudiantes como a cualquier persona para tener toda la documentación, libros, referencias y demás, bien organizados y controlados. Seguro que a estas alturas, ya os resultan más que familiares:




Blogger. Podríamos decir que es como un diario online en el que vamos creando y publicando nuestros pensamientos, reflexiones, fotos, vídeos... todo aquello que resulte de nuestro interés y también pueda serlo para los demás. Un servicio fácil de usar y útil para todos aquellos que quieran ser "escuchados".


 

Mendeley. Es una aplicación web y de escritorio, gratuita, que permite gestionar y compartir documentos de investigación, generar bibliografías de manera automática, acceder online a toda nuestra bibliografía o colaborar en línea con otros investigadores, entre otras muchas ventajas.
 

 

RefWorks. Por un lado, permite importar, organizar y gestionar referencias bibliográficas. Por otra parte, podemos colaborar y compartir nuestra información con otros usuarios. Es decir, se trata de una aplicación similar a Mendeley con la diferencia, entre otras cosas, de que refWorks no es gratuito.



Writeonglass. Con esta aplicación, podemos compartir comentarios y opiniones sobre la página web que estemos visitando en ese momento.






Google Docs. Programa gratuito que permite crear y almacenar documentos en línea de tal modo que los tenemos disponibles desde cualqueir ordenador con conexión a Internet. Además, nos ofrece la posibilidad de colaborar en línea; así, varias personas pueden aportar información al mismo tiempo sobre un único documento.




Delicious. Permite almacenar y gestionar marcadores sociales en web, categorizarlos mediante tags y compartirlos con otros usuarios de la aplicación.





¡Ahora ya no podemos decir que no los conocemos!

lunes, 27 de diciembre de 2010

Y ahora, ¿qué regalo?

Está claro que vivimos en una sociedad plenamente consumista. Ya sea por impulso personal o incitados en mayor o menor medida por factores externos que nos rodean, lo cierto es que la sociedad de la que formamos parte se caracteriza, entre otros aspectos, por consumir. Un consumismo que nos lleva a adquirir bienes y servicios que no siempre resultan necesarios. Y, precisamente, la Navidad -esos días tan esperados por los más pequeños, por aquellos que se reunirán con seres queridos a los que hace mucho tiempo que no ven- es una de las fechas clave donde el gastar y consumir está más acentuado.


 
Parece que cada año los preparativos se fuesen adelantando: luces y adornos en las calles, polvorones y turrones en las estanterías de los supermercados... una manera indirecta de hacernos sentir que la Navidad está a la vuelta de la esquina. Así, cada vez con más adelanto vamos comprando y comprando, no vaya a ser que luego nos quedemos sin algo porque se haya agotado. Y es que en este mes son muchos los compromisos que nos llevan a gastar: comidas y cenas familiares, regalos del amigo invisible, Papa Noel, Reyes Magos, etc. 



Ahora bien, si hay un factor altamente influyente e incidente en nuestro impulso comprador ese es la publicidad. ¿Ocurre igual que con la comida? ¿Las compras entran por los ojos? En caso de ser así, parece ser que un aluvión de anuncios es la opción más eficaz para incitarnos a gastar. Tal vez se me quede alguno en el "tintero" pero yo diría que en estas fechas hay dos anuncios que prevalecen sobre los demás: los de perfumes y, por supuesto, los de juguetes.

Por mucho que nos resistamos y queramos evitar estas navidades ser partícipes activos de este consumismo sin medida; lo cierto es que, probablemente, nos veremos en la "obligación" de hacer más de un regalo. Pero, ¿cómo acertar? ¿Le gustará a la persona a quien va destinado? ¿Será de su talla? ¿Le será útil? ¿Y si nos decantamos por regalar un libro? Opciones para elegir, tenemos un rato: novela, historia, poesía, psicología, gastronomía, etc. Además, eso de "darle a la lectura" nunca está de más, ¿no? 

Todo esto me ha llevado a preguntarme si este mes de diciembre he visto en televisión algún anuncio sobre un libro o algo directamente relacionado con la lectura. La verdad es que he tenido que darle vueltas a la cabeza, estar bastante atenta últimamente a los anuncios que ponían en televisión e, incluso, buscar un poco de ayuda en YouTube. ¿El resultado? Pues sí, como dirían en Galicia haberlos, haylos; aunque muchos menos de los que a mí, personalmente, me gustaría. 

El primero, haciendo uso de la técnica del tilt-shift, viene de la mano de Editorial Planeta para publicitar dos libros: Riña de gatos de Eduardo Mendoza, ganador del Premio Planeta de Novela 2010 y El tiempo mientras tanto de Carmen Amoraga que quedo como novela finalista.

 



En el segundo anuncio, Energy Sistem nos muestra el formato más moderno de los libros: los eBooks.




¿Acabaremos cayendo en la agradable tentación de regalar un libro estas fiestas? ¿Tradicional? ¿Electrónico? Lo que sí está claro es que nuestro bolsillo tendrá, probablemente, la última palabra.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Feliz Navidad

Desde mi blog envío mis mejores deseos para todos aquellos que me leen

Felices Fiestas y Próspero Año 2011

domingo, 19 de diciembre de 2010

Mendeley: un valioso compañero de trabajo



Hace poco, en el segundo taller práctico de la asignatura, descubrimos en clase una herramienta de trabajo muy interesante y útil  para llevar a cabo una correcta gestión de toda la información y documentación que podemos estar manejando por ejemplo, en nuestro día a día, para los trabajos de la universidad.



Hablamos de Mendeley, una aplicación informática cuya primera característica a destacar podríamos decir que es su carácter gratuito. Es decir, que no es uno de esos típicos programas que o pagamos o solo podemos utilizar durante un período de pruebas. Pero esta no es la única singularidad que presenta, ya que también podemos señalar, entre otros aspectos, su capacidad para:

  • organizar documentos, PDFs, revistas, libros, artículos.
  • estar al tanto de las últimas investigaciones en campos de nuestro interés.
  • generar citas y bibliografías de manera automática.
  • actuar como red social ya que nos permite compartir nuestros documentos y colaborar con otros investigadores.
  • crear anotaciones o subrayados en PDFs.
  • tener acceso, en cualquier momento, a toda nuestra información desde cualquier ordenador con conexión a Internet ya que todo queda almacenado en la Red. Así nos evitamos el tostón de estar intercambiando documentos cada dos por tres vía pen drives.

Para aquellos que os decidáis a hacer uso de Mendeley, antes de nada avisaros que solo está disponible en inglés. Pero no os preocupéis, gracias a esta presentación realizada por Julio Alonso Arévalo, profesor de la Universidad de Salamanca, todo os resultará mucho más sencillo.


Yo, por mi parte, ya he empezado a familiarizarme con el programa y una de las primeras cosas que he hecho ha sido gestionar mi biblioteca particular a través de Mendeley. Así, todos mis libros están organizados y controlados.






  1. Mi biblioteca. El primer paso ha sido crear una carpeta con el nombre "mi biblioteca" en la que voy a guardar el registro de todos mis libros.
  2. Añadir una entrada. Aquí voy guardando todos los datos relacionados con cada libro: título, autor, número de páginas, editorial, etiquetas, ISBN, etc.
  3. El contenido de la carpeta. Esta es la relación de todos los libros que he ido guardando en esta carpeta.
  4. Etiquetas. Aquí aparece una lista con todas las etiquetas que he ido dando a los libros. Así, al pinchar en una de ellas (por ejemplo, "historia"), me aparecen en pantalla los registros de todos los libros que tienen adjudicada dicha etiqueta.

Os recomiendo que os decidáis y lancéis a utilizar Mendeley; agradeceréis todo el trabajo y tiempo que os puede ahorrar.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Descubriendo EBE 10

El fin de semana del 19 al 21 de noviembre tuvo lugar en Sevilla un evento muy esperado, sobre todo, por los bloggeros; hablamos de Evento Blog España, más conocido como EBE. Este año se ha celebrado la 5ª edición y es patente que cada año son mayores las presiones por trasladar el evento a otra ciudad. Sin embargo, Sevilla sigue pisando con fuerza y la prueba está ahí: 5 años viene celebrándose y los 5 años ha sido en Sevilla. 

El jueves anterior decidí pasarme por el Hotel Barceló Renacimiento, lugar elegido para celebrar el encuentro, para recoger mi acreditación y evitar así posibles aglomeraciones que pudieran producirse el fin de semana ya que se tenía prevista una asistencia de más de 2.000 participantes.


Una Nueva Economía, y su sociedad paralela, está en la sala de espera de nuestra historia futura, unos la protagonizarán, los emprendedores, y otros la verán pasar de largo, la microburguesía low cost. Que cada uno se apunte al equipo que quiera pero que sepa que el primero es un club maravilloso llamado: "El club de los soñadores".


Bajo este título arrancaba el sábado a las 16:30 h. la ponencia de Marc Vidal. Partía de la premisa de que en el ecosistema en el que nos encontramos hay muy poca iniciativa para emprender e innovar. Ahora bien, en la situación de crisis en la que nos encontramos actualmente -una crisis que según él no existe, sino que es un nuevo estadio social en el que nos vamos a quedar definitivamente- los que mejor adaptados van a estar son los emprendedores ya que al lanzarse a materializar sus sueños han aprendido a estar en crisis. 

Marc Vidal nos alenta a que emprendamos. Tenemos que arriesgarnos y si las cosas salen mal, si tropezamos y caemos, levantarnos y volver a intentarlo.

Si no nos perdemos, nunca nos encontraremos. La clave está en que hay un montón de caminos por recorrer, algunos llevan a algún sitio y otros no llevan a ninguno, pero no podemos saber cuál es el bueno si no empezamos a recorrer algunos. Seguramente, si siempre fuésemos por los mismos, nunca descubriríamos que hay algunos que son mejores.

Además, inmersos en ese mundo de emprendeduría en el que nos tuvo Marc Vidal, nos comentó diferentes tipos de emprendedores con los que nos podíamos encontrar o, si nos atrevíamos, que podíamos llegar a ser. El emprendedor activo que es aquel que tiene una actitud muy positiva pero puede "distraerse" con cosas que al final no van a aportar nada al negocio. En cambio, el éxito del emprendedor starter radica en que tiene muchos frentes abiertos. Está también el emprendedor sagaz que sabe claramente lo que quiere y por eso se rodea de los mejores. O, por ejemplo, el emprendedor desarrollador que no suele focalizar adecuadamente su proyecto. 

Lógicamente, esta lista podría ampliarse con otros perfiles de emprendedor o, incluso, identificarnos con rasgos de varios de ellos. Y vosotros, ¿sois emprendedores? ¿Os identificáis con alguno de estos perfiles?

Marc Vidal se acercó al final del tiempo de su cronómetro hablándonos de los principios básicos que debe seguir cualquier emprendedor:

  1. No buscar elogios sino buscar las críticas.
  2. Asumir que la culpa es suya.
  3. No ocultar las ideas.
  4. No esperar otra oportunidad; ésta es la buena.
  5. Prometer lo que no pueda cumplir.
  6. Si no se puede hacer, hacerlo.
  7. Si no encuentra la solución a sus problemas, es que sigue las reglas del juego.
  8. Cometer errores.

No fue ésta la única ponencia a la que asistí pero sí la que más me enganchó e interesó. 


Con un poco de retraso por problemillas técnicos, pasadas las 17:15h. se subía al estrado Dolors Reig con su ponencia "WWW: la oportunidad de aprender, la oportunidad de ser" en la que nos expuso que:



La sociedad evoluciona al ritmo de las nuevas tecnologías. La educación y el sistema de aprendizaje también tienen que adaptarse a estas nuevas herramientas.

Aspectos clave de su ponencia  fueron cómo han ido cambiando los medios a lo largo del tiempo, cómo Internet mejora la empatía,  cómo Internet favorece la conquista de la cumbre de la pirámide de Maslow (afiliación, reconocimiento social y autorrealización) después de haber cubierto las necesidades básicas y, finalmente, que sería más acertado -según ella- hablar de redes sociables en lugar de redes sociales.

Su presentación me resultó bastante curiosa por el mensaje que transmitió pero también porque no usaba el clásico Power Point sino que hizo uso de una herramienta totalmente desconocida para mí: Prezi. Este es el enlace de su presentación por si queréis echarle un vistazo:  
 Dolors Reig: Aprender y ser en la web social



 
La última de las charlas a la que asistí fue la de "Libertades en la sociedad red" impartida por Juan Freire ya que su compañero Antoni Gutiérrez-Rubí no pudo asistir. De esta charla el mensaje más importante podríamos decir que fue el siguiente:



Internet se ha convertido en la plataforma en la que nos podemos mover con libertad. Ahora bien, hay que tener en cuenta, también, que la red se está convirtiendo en una gigantesca máquina de control de la sociedad.

Después de las charlas, lo cierto es que se agradeció la pausa para el café y coger fuerzas para el resto de la tarde. Así que con un cafelito en una mano y una torta de aceite en otra me dediqué a darme una vueltecilla por los stands que había por allí.

Sin duda alguna, ha sido todo un gran descubrimiento conocer la existencia de este Evento.

Espero que los que fuistéis os marchaséis con el mismo buen sabor de boca  -y no lo digo por las tortas de aceite- y esperando volver el año que viene como seguro yo haré.



martes, 7 de diciembre de 2010

Decálogo de todo buen bibliotecario

Hace unos meses, en mi faceta como estudiante, una vez más tuve que realizar un análisis sobre una lectura (seguro que esto os resulta de lo más familiar ya que en la carrera suelen ser bastante habituales las lecturas, recensiones, etc.). En este caso, en concreto, tenía ante mí un artículo de Daniel Solé i LLadós titulado El Museo Inexpugnable: decálogo. En dicho ensayo se exponían, con cierto tono irónico, todos aquellos aspectos que todo museo no debería tener y  que tristemente, en ocasiones, sí poseen en la realidad. 

Tal y como se recogía al final del escrito, éste estaba directamente inspirado en "La Biblioteca de Babel" de Jorge Luís Borges; biblioteca en la cual parece estar inspirada  la  de la abadía benedictina que aparece en El nombre de la Rosa de Umberto Eco. Sorpresa la mía cuando hoy,  "bicheando" por Internet, me encuentro con el Decálogo de todo buen bibliotecario redactado por Umberto Eco y donde, por supuesto, la ironía también se hace patente en cada una de sus palabras. Este decálogo formaba parte de la conferencia que impartió en el Congreso de Bibliotecarios celebrado en 1981 con motivo del 25º aniversario de la Biblioteca Sormani de Milán. Y decía así:


PREMISA: La finalidad de una biblioteca es custodiar los libros e impedir que resulten dañados. Una manera eficaz de conseguir este resultado es imposibilitar que los lectores los toquen; la segunda, y más perfecta, es impedir que lleguen a conocer su existencia. Para ello cabe hacer lo siguiente:




  1. Complicar al máximo los catálogos. Separar premeditadamente los catálogos de autores de los de materias y revistas, disponiéndolos incluso en sals diferentes. Si es posible puede tenerse, por cada catálogo, uno distinto para las adquisiciones anteriores (hasta 1960). Las adquisiciones posteriores se tendrán en una lista aparte, absolutamente inaccesible. La grafía y redacción de los nombres de los autores han de variar de catálogo en catálogo. Por ejemplo, "ChziKovskij" en el moderno y "Tschaikowsky" en el antiguo. El alfabético de materias debe estar redactado según decisión propia del bibliotecario, siguiendo sus peculiares intereses privados. Se debe prohibir que los editores sugieran en la contraportada una relación de los encabezamientos de materia bajo los que el libro debiera ser clasificado.
  2. La signatura debe ser totalmente intranscribible y con muchas siglas, algunas de las cuales deben parecer irrelevantes. Procurar que la papeleta de petición esté redactada de forma imperfecta, de modo que le pueda ser devuelta al lector, obligñandole a rehacerla de nuevo.
  3. El tiempo transcurrido entre la petición y la recepción del libro debe ser muy largo. Las papeletas deben introducirse en una especie de rueda de la fortuna y desaparecer por los subterráneos. Allí serán atendidas de manera arbitraria por subalternos minusválidos. Sería de agradecer alguna extremidad artificial o, mejor, una manga sujeta con un imperdible a la espalda. El subalterno ideal es el que lleva un solo libro en cada viaje. En cualquier caso, es necesario que este subalterno sea completamente incpaz, de modo que al subirse a las escaleras para alcanzar las estanterías más altas consiga precipitar trágicamente decenas de libros al suelo.
  4. Nunca se ha de prestar más de un libro. No debe permitirse que el lector entre en la biblioteca con un libro propio para compararlo con el prestado por la biblioteca. Toda comparación es siempre odiosa. Actuar de modo que los libros solicitados no lleguen jamás a ser llevados a la sala de lectura.
  5. Esforzarse por conseguir una ausencia total de fotocopiadoras. Si ya hubiese, que sean pocas, preferentemente, sólo una, no utilizable por el lector, que se fotocopien pocas páginas, a precio muy caro, después de una larga cola y entregando las fotocpias al día siguiente.
  6. El préstamos de los libros para fuera de la biblioteca debe variarse sistemáticamente de modo que frustre cualquier intento. Conseguir que el préstamo interbibliotecario sea utópico. Impedir que el lector llegue a tener el más mínimo conocimiento de los catálogos de otras biblitoecas.
  7. Los horarios de apertura deben coincidir completamente con los horarios laborales (para conseguirlo, hablar con los sindicatos); sobre todo merece la pena conseguir que las bibliotecas estén cerradas a la hora de comer, por la noche, los sábados y las fiestas de guardar. Hacer lo posible para que, en su tiempo libre, el usuario no se canse leyendo y se dedique al deporte. 
  8. No debe ser posible que el lector pueda reconfortarse con un pequeño refresco en el interior de la biblioteca: el que quiera un café debe salir y al salir devolver todos los libros prestados, de manera que al regresar tengo que repetir todo el proceso de petición.
  9. No debe ser posible encontrarse el mismo libro al día siguiente. Ha de ser imposible saber quién lo tiene prestado en ese momento.
  10. NORMA DORADA: el lector no debe tener acceso, bajo ningún concepto, a las estanterías.

NORMA ADICIONAL: el objetivo primordial es conseguir que la biblioteca permanezca cerrada la mayor parte del año por orden gubernativa.

No quiero ni imaginarme que pudiera llegar a haber una biblioteca que cumpliera este decálogo; sería un verdadero caos a la vez que una gran decepción. Menos mal que nuestros bibliotecarios con el trabajo que desempeñan hacen que estas normas no sean más que una ficción.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Siempre nos quedarán los libros

En algunas de las entradas que he escrito en el blog, he hecho referencia a cómo las nuevas tecnologías han incidido en el progreso de las cosas que nos rodean. Pensemos, por ejemplo, en algunas de ellas: cómo hemos pasado del walkman al discman y de éste al... ¿qué vamos ya por el mp5? De las televisiones en blanco y negro a las pantallas de plasma en 3D. De no tener móvil a contar con uno con juegos, cámara, Wi-Fi... De la máquina de escribir a los netbooks. Del típico diario hemos pasado a confesarnos en un blog. De la calidez de las hojas de un libro a la frialdad de los eBooks.

Algunos encuentran en las cosas que tienen ya una cierta edad, antiguas maravillas de coleccionistas. Otros, nos resistimos a abandonar objetos que nos han acompañado durante gran parte de nuestra vida. Y, hay quienes cada dos por tres se "actualizan" para estar a la última moda. Y tú, ¿a qué grupo perteneces?

Lo cierto es que por mucho que las nuevas tecnologías invadan nuestras vidas, hay una cosa que permanecerá con nosotros mucho, mucho tiempo; siempre tendrá utilidad y nunca, nunca perderá su encanto: el libro. Y, como ejemplo, os dejo esta viñeta con la que me topé hace unos días y que ilustra de manera muy acertada este pensamiento.

 



viernes, 3 de diciembre de 2010

Fondo Antiguo de la Universidad de Sevilla

Si el pasado mes de octubre quedé impresionada con nuestra visita a la Biblioteca de la Universidad Pablo de Olavide por el gran trabajo que desarrollan sus bibliotecarios y la cantidad de fases que sigue un libro hasta ser colocado en una estantería para su uso; la visita que teníamos programada para noviembre no iba a ser menos. Lo cierto es que visitar el Fondo Antiguo de la Biblioteca General de la Universidad de Sevilla resultó ser una experiencia enormemente interesante y fascinante.


A las 4 de la tarde, del jueves 11 de noviembre, nos esperaba en la Sala de Investigación Eduardo Peñalver Gómez, director del Fondo Antiguo. Sus primeras palabras estaban orientadas a ubicarnos, brevemente, desde el punto de vista histórico. Es decir, cómo la  Universidad había ido evolucionando desde sus orígenes en el año 1505; unos inicios claramente vinculados al Colegio de Santa María de Jesús fundado por el Arcediano Maese Rodrigo Fernández de Santaella. Parece obvio, por tanto, que el surgir de la Biblioteca guarde una relación directa con el origen de la Universidad; y así es, ya que los primeros libros que albergó fueron donados por el propio Rodrigo. Una biblioteca que con el paso del tiempo fue adquiriendo mayor peso, tanto en cantidad como calidad, debido a las sucesivas donaciones que fueron efectuándose así como por la incorporación de todos los fondos de los centros culturales de los jesuitas tras la expulsión de éstos de Sevilla en el siglo XVIII.



A continuación, nos hizo mención a varios libros de suma importancia entre los que cabría destacar el ABEPI (Archivo Biográfico de España, Portugal e Iberoamerica) y la Bibliografía de autores españoles del siglo XVIII de Francisco Aguilar Piñal.

Ahora bien, la joya de la visita aún nos estaba esperando. Y es que acto seguido entramos en otra estancia donde Eduardo nos brindó la oportunidad de poder disfrutar de auténticas obras de arte. Es así como pudimos deleitarnos con libros que tienen, incluso, más de cinco siglos. Contemplar diferentes tipos de encuadernación: en pergamino, en pasta española, en holandesa, etc. Fijarnos en la minuciosidad y precisión de las letras capitales. La destreza en la elaboración de libros de reducidas dimensiones. La gran cantidad de detalles y claridad de los atlas.





También podríamos destacar el hecho de que al estar contemplando libros de siglos pasados era evidente que el tema de la censura se hiciese patente. Así, pudimos comprobar las diferentes acciones en materia de censura que se llevaban a cabo como, por ejemplo: tachar con tinta el texto a eliminar; colocar un papel encima para ocultarlo o, directamente, arrancando la hoja del libro.

Es indiscutible que todos estos libros tienen una delicadeza excepcional y un valor incalculable y que, por tanto, no sea fácil ni aconsejable el acceso a ellos de manera continuada. Por suerte para todos nosotros, muchos de ellos se encuentran digitalizados lo que permite acercar y hacer partícipes a todos los ciudadanos de la belleza de estas obras. Os recomiendo que visitéis la sección del Fondo Antiguo Digital de la Universidad de Sevilla en http://fondosdigitales.us.es/fondos/busqueda_avanzada/

 


martes, 30 de noviembre de 2010

Llega el turno de los "librinos"

En el año 1971, Michael Halt impulsaba el Proyecto Gutenberg con el fin de crear una biblioteca digital de acceso y uso gratuito; podríamos decir, por tanto, que éste constituiría el origen del conocido eBook. A partir de entonces, los libros digitales comenzaron un lento desarrollo que poco a poco fue acrecentándose pero, sin duda alguna, ha sido en estos últimos años cuando estos libros han experimentado un extraordinario crecimiento. Y es que tal es el tirón que están teniendo que algunos libros, en su formato digital, han conseguido colocarse entre los más vendidos en sus primeras semanas de venta por delante del formato tradicional.

Evidentemente, las librerías, por su parte, se resisten a que los tradicionales libros se vean asaltados y reemplazados por los electrónicos. Pasar las páginas con el dedo mientras se está disfrutando de un buen libro ¡no tiene que pasar a ser historia! En España, Ediciones B ha sido la primera en reinventar lo tradicional para hacer frente a los eBooks. Ha llegado la hora de los "librinos".


Estos librinos tienen unas características que los hacen realmente atractivos e innovadores. Hablamos de 145 gr. de peso y un tamaño de 8x12 cm. Constan de tapa dura. Su papel es tan fino como el de las biblias, lo que permite que verdaderos "tochos" puedan ser adaptados a este formato. El texto está colocado de forma apaisada. Y todo a un precio de lo más asequible: 9,95 €.

Desde el pasado 24 de noviembre son ya seis los títulos que se encuentran en las librerías: El círculo mágico de Katherine Neville; Entrevista con el Vampiro de Anne Rice; Postdata: Te quiero de Cecelia Ahern; El psicoanalista de John Katzembach; Invierno en Madrid de C. J. Sansom; Africanus de Santiago Posteguillo.

La tirada inicial prevista era de 12.000 librinos por título pero tal ha sido la demanda que se ha aumentado hasta 20.000 ejemplares por título. Parece que no será difícil resistirse a este nuevo formato. 

sábado, 27 de noviembre de 2010

Echando la vista atrás

Llueve. Veo como las gotas resbalan por los cristales de la ventana. Llueve. Cada vez con más intensidad. Es uno de esos típicos días de otoño que invitan a quedarse en casa. Quizás, el plan perfecto: sofá, manta, palomitas y una peli. O, tal vez, una tertulia de viejos recuerdos y anécdotas a rememorar. O, a lo mejor, es el momento más acertado para dejar volar la imaginación plasmando pensamientos e ideas en un papel. Bueno, dado el momento en el que nos encontramos sería mejor optar por plasmarlos en nuestro blog.

Es así como echo la vista atrás y recuerdo la primera vez que fui a una Biblioteca Pública de Sevilla; por aquel entonces yo tenía 13 años y estaba cursando 2º de la ESO. Para la asignatura de literatura y en grupos de cinco personas, teníamos que hacer un breve trabajo buscando información sobre la vida y obra de diferentes escritores del llamado "Siglo de Oro" de la literatura española -digo breve porque, evidentemente, la intensidad de contenido y conceptos a tratar a esa edad no es la misma que se maneja en los trabajos universitarios. En fin, que nuestro trabajo se centraba en Lope de Vega y allí que nos fuimos las cinco amigas a la biblioteca.

Decidimos ir a la Biblioteca Pública situada en la calle Alfonso XII, nº 19; los motivos fueron dos: era la que nos pillaba más cerca pues todas vivíamos en el centro y, por otra lado, porque la Biblioteca de la Universidad de Sevilla en el Rectorado era "muy de mayores". Recuerdo que me quedé totalmente sorprendida con la visita. Comparándola con las biblitoecas actuales, aquella era bastante tristona y apagada; sin embargo, como era la primera vez que iba, quedé encantada a la vez que me sentía un poquito más mayor porque los estudiantes que allí había eran de más edad.

Antigua Biblioteca Pública de Sevilla. C/Alfonso XII, 19.

Para aquellos que tuvimos la suerte de conocerla, si nos parásemos un instante a visualizarla mentalmente y analizarla habría muchas cosas que hoy día nos llamarían la atención. Por ejemplo, el lugar en el que estaba ubicada con apenas espacio exterior en el que sus usuarios pudiesen charlar mientras hacían un descanso. La estrecha escalera situada en una esquina que daba acceso al interior. El propio edificio que desde el exterior, a no ser por el letrero, podría pasar por un edificio de pisos cualquiera. Las salas que la conformaban en su interior con poca iluminación (éste es uno de los aspectos que más recuerdo: el aspecto de antiguo y la falta de colorido unidos a una luz tenue que invitaba al recogimiento). Para nada hablar de la existencia de ordenadores en los que consultar el catálogo y, menos aún, recursos electrónicos; lo que abundaba era numerosos ficheros que albergaban las fichas, valga la redundancia, de todos los libros, atlas, diccionarios, enciclopedias, etc. Por aquel entonces lo que se llevaba era tomar apuntes a mano.

Probablemente en el día a día no somos tan conscientes de cómo van evolucionando las cosas pero, cuando echamos la vista atrás, es cuando comprobamos que algunas ya no son iguales o, aún más, que han podido llegar a desaparecer.

Esta biblioteca estuvo abierta hasta 1999, año en que se cerró y sus fondos fueron trasladados a la Biblioteca Pública-Provincial Infanta Elena que entonces era inaugurada y que con el paso de los años se ha convertido en una de las bibliotecas de referencia de la ciudad.




domingo, 21 de noviembre de 2010

Conociendo a fondo la Biblioteca de la UPO

Hace un par de semanas estuve viendo un documental sobre la India en el que visitaban unas cuantas ciudades y se podía ver el estilo de vida de personas con diferente poder adquisitivo. Me sobrecogió de manera significativa la imagen de un hombre de ya edad avanzada que manualmente estaba hilando una alfombra de grandes dimensiones. En ese instante, me paré a pensar que muchas veces cuando en una tienda encontramos un producto elaborado artesanalmente y, por tanto, su precio de venta suele ser un poco más elevado, nos quedamos únicamente con eso. Os preguntaréis, ¿qué tiene que ver todo esto con la visita que realizamos a la Biblioteca de la Universidad Pablo de Olavide? La respuesta es muy sencilla: todo el trabajo que hay detrás, que no vemos e incrementa su valor.


Pues bien, ¿quién no ha entrado en la Biblioteca de la UPO, ha ido derecho a la estantería de turno, ha cogido los libros que le hacían falta para hacer un trabajo o preparar el temario de alguna de sus asignaturas, se ha dirigido al mostrador para formalizar el préstamo y, sin más, se ha marchado? Seguro que nuestra visita a la Biblioteca se ha basado más de una vez en ese sistemático proceso. Sin embargo, hay ocasiones en las que nos brindan la oportunidad de observar las cosas desde otra perspectiva. En este caso, desde las "entrañas" de esta biblioteca universitaria y qué mejor guía que los ojos del bibliotecario.


Es así como pudimos conocer in situ todos los pasos que se siguen desde que se solicita la adquisición de un libro hasta que éste es colocado en la estantería que le corresponde para uso y disfrute de todos los ususarios de la biblioteca. Un proceso con más fases de las que pudiésemos imaginar: hay que adquirir los libros -ya sea por petición o donación; colocar las etiquetas RFID (Identificación por Radiofrecuencia); catalogarlos; ponerles el sello de la Biblioteca y los dispositivos anti-hurto; colocar los tejuelos donde se recogen las signaturas, regladas por la CDU (Clasificación Decimal Universal); etc.


Por otra parte, también se hizo referencia a la adquisición y gestión de revistas electrónicas; cómo éstas han de ser adquiridas a partir de suscripciones para un periodo fijado (generalmente un año) y, también, en paquetes con contenidos complementarios que los proveedores "obligan" a adquirir de manera conjunta aunque no todos esos contenidos sean de interés principal de la Biblioteca.


Por último, cabe mencionar el CBUA (Consorcio de Bibliotecas Universitarias de Andalucía), al que ya habíamos hecho referencia alguna vez en clase, y que permite poner al alcance de los ususarios de las Bibliotecas Universitarias de Andalucía todos sus libros. Una relación cada vez más cercana y fluida entre las propias universidades, sus bibliotecas y, por supuesto, sus usuarios.

Sería importante señalar que aunque no he hecho mención a ello hasta este momento, que es evidente el importante papel que juega la informática en la buena marcha de todos estos procesos. ¡Cómo han cambiado las cosas desde que los registros de las colecciones se hacían a mano y en fichas hasta ahora, donde los programas informáticos dominan prácticamente cualquier tarea! Las bibliotecas se han sabido adaptar a las nuevas tecnologías y, evidentemente, siguen haciéndolo ya que ambas (bibliotecas y tecnologías) están constantemente evolucionando.

martes, 16 de noviembre de 2010

Los libros... ¡a la calle!

 "Books are funny little portable pieces of thought"
(Susan Sontag)


El pasado domingo, en Madrid, 30.000 libros salieron a la calle en busca de ser adoptados por nuevos lectores; eso sí, con la "promesa" de devolverlos después en algún rincón de la ciudad para que los encuentren otras personas. Esa es la esencia del bookcrossing: coger, leer y liberar.




 
Y si apostamos por aunar libros y redes sociales, pues mucho mejor. Es el caso de BookCrossing que te permite seguir el rastro de los libros y saber por dónde viajan; ponerte en contacto con personas que han leído el mismo libro o quién sabe, puede que el tuyo; participar en foros, concursos; etc. Una  original manera de poner en movimiento nuestra estática biblioteca.


Pero me asalta una duda: con el auge que están teniendo cada vez más los libros electrónicos, ¿qué ocurrirá con esta práctica en un futuro próximo? ¿Irá disminuyendo hasta llegar a desaparecer? Lo cierto es que me parece una manera original de "dar vida" a los libros a la vez que permite fomentar la literatura por lo que sería una lástima que esta práctica se perdiera porque tiene su encanto.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Aprendiendo a bloggear

Aunque son ya varias las entradas publicadas en mi blog, lo cierto es que todas ellas han tomado forma en un primer momento a la vieja usanza, es decir, a base de lápiz y papel. La manera de hacerlas públicas y poder así compartir mis pensamientos y opiniones con todos vosotros es a través del blog para cuya puesta en marcha ha resultado de enorme ayuda y utilidad el primer taller práctico de la asignatura de Biblioteconomía que tuvo lugar el pasado día 20 de octubre.

Algunos compañeros ya sabían moverse con cierta soltura por estos lares pues contaban ya con algún que otro blog en su haber -bien "obligados" por otras asignaturas, bien por intereses personales-; pero lo cierto es que otros compañeros entre los que me incluyo yo, ¡no sabíamos ni por dónde empezar!

Es así como hemos aprendido a crearlo, a cómo trabajar en él, incorporar "adornos" como vídeos, fotografías, calendarios... que  junto a la información que incorporemos hagan de nuestro blog un lugar atractivo e interesante para ser visitado.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Más allá de los libros

Todo en esta vida tiende a verse modificado por diversos factores y evolucionar adaptándose constantemente a los cambios y nuevas tendencias que se van imponiendo. Las bibliotecas no escapan a dichos cambios y desde sus orígenes se han visto implicadas en múltiples de ellos por el propio devenir de las civilizaciones. Es así como la tradicional idea de biblioteca como mero almacén destinado únicamente a conservar cuantos más libros mejor ha ido progresando hasta convertirse en una institución cada vez más dinámica, con nuevos espacios y más servicios; es decir, que se ha ido pasando de una biblioteca donde lo fundamental eran los libros, a una biblioteca donde ahora lo más importante son sus usuarios.

Pues bien, lo cierto es que la biblioteca está vinculada por diversos motivos a otra importante institución al servicio de la sociedad como es el museo. Puede que, a priori, esta asociación nos resulte un poco extraña pero si analizamos el antes y el ahora podremos comprobar cómo estas dos instituciones fueron creadas unidas prácticamente de la mano y con unos mismos fines y cómo en la actualidad, continúan su evolución por un mismo camino. Para entenderlo todo con mayor claridad será necesario ir por partes.

El origen de los museos se halla en el coleccionismo -entendido como el afán de conservar objetos valiosos que den muestra de la ostentación de poder- debiendo remontarnos al Antiguo Oriente para encontrar las primeras muestras de ello. Es en Grecia cuando encontramos el primer "intento" de museo, vinculado a los santuarios consagrados a las Musas. No obstante, la primera vez que se emplea el término aplicándolo a una institución es en Alejandría cuando Ptolomeo I Sóter y su hijo, Ptolomeo II Filadelfo, crean el Museion en torno al año 285 a. C. Y es precisamente, junto a este Museo, cuando se crea una de las grandes bibliotecas de la historia: la Biblioteca de Alejandría (resulta preciso señalar que anteriormente ya habían existido otros intentos de biblioteca pero, es cierto, que la de Alejandría es considerada hoy día como la gran biblioteca de la antigüedad).

 
Reconstrucción Museo de Alejandría


El edificio principal lo constituía el Museo, siendo la Biblioteca un compartimento al servicio de éste. Sin embargo, la grandeza de la biblioteca era tal -contaba con 10 amplias salas para la investigación y llegó a albergar tal cantidad de libros que fue preciso la construcción de crear un anexo cercano- que fue ganando terreno al Museo hasta el punto de que ha sido la Biblioteca la considerada como la gran joya de todo el complejo a pesar de que ésta acabara siendo destruida. A pesar de ello, en el año 2002 fue inaugurada una nueva Biblioteca de Alejandría.

El Museo y, por tanto, la Biblioteca también, fueron concebidos como edificios que otorgasen prestigio a la dinastía Ptolemaica frente al resto de reinos helenísticos. Debemos recordar, al mismo tiempo, que el lugar estaba "disponible" únicamente para los hombres más sabios de la época, pues el acceso a su interior no estaba permitido a todo el mundo.

Desde aquel entonces y a lo largo de toda la historia, estas dos instituciones se han ido desarrollando y han ido modificando la manera de percibirse a sí mismas de modo significativo, dando cabida a nuevos espacios  como por ejemplo, cafeterías; han ido ampliando, mejorando y perfeccionando sus servicios gracias al surgimiento y rápido auge de nuevas tecnologías, etc. Pero, ¿qué ocurre si nos trasladamos al presente? ¿Siguen una andadura conjunta estas dos instituciones?

Si pensamos hoy día en los diferentes tipos de bibliotecas que nos podemos encontrar, seguro que las primeras que nos vienen a la mente son las públicas, las universitarias, las escolares, pero ¿y las de los museos? ¿Alguien habría pensado en ellas como una de las primeras opciones? Yo, personalmente, hasta el año pasado no, que fue cuando cursé la asignatura de Museografía.

La idea que el público, en general, tiene de los museos es de lugares destinados a la conservación y exposición de los objetos "de turno" pero no como centros de investigación. Sus bibliotecas, que se encuentran englobadas dentro del grupo de las llamadas bibliotecas especializadas, juegan un papel fundamental a ese respecto pero no sólo se limitan a fomentar la investigación (tanto para personal interno como para cualquier persona ajena interesada); la labor que desempeñan va mucho más allá. Estas bibliotecas especializadas tienen la misión de facilitar la adquisición, conservación y comunicación de todos los materiales que las integran con fines de estudio, educación, investigación y deleite. Se trata de documentos en relación directa con la temática del museo en cuestión, de alto valor y en ocasiones de difusión restringida ya que no es fácil de conseguir por otras vías; un material en el que podemos encontrar monografías, obras de referencia, catálogos de las exposiciones, publicaciones periódicas, ponencias presentadas en congresos, las actas de conferencias, folletos, tesis doctorales, proyectos de investigación, etc. Evidentemente, además de todo ello, estas bibliotecas juegan también un papel fundamental en la buena marcha del museo y en la consecución de sus objetivos.

Biblioteca Museo Nacional del Prado

sábado, 23 de octubre de 2010

El comienzo

Ha comenzado un nuevo curso, lo que implica nuevas asignaturas, nuevos objetivos y, por supuesto, cosas por descubrir y aprender. Precisamente, la puesta en marcha de este blog constituye la primera aventura en la que me embarco en esta asignatura y eso ¡qué acabamos de empezar el curso!

El primer día de clase fue de presentación y orientación sobre cuáles eran los temas que se van a abordar a lo largo de la asignatura, pero sin ahondar demasiado en ellos. De ahí que la primera entrada que escribo en el blog tenga un aspecto meramente introductorio aunque os aseguro que poco a poco este mundo bloggero (nuevo para mí) irá tomando cada vez más forma al mismo tiempo que espero tratar cuestiones que sean de interés para tod@s.

Un saludo y espero veros de visita por aquí a menudo!!