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sábado, 15 de enero de 2011

Buscando en Bases de Datos y gestionando con RefWorks


Si hace unas semanas hablábamos de una útil aplicación para la gestión bibliográfica como es Mendeley (recomiendo ver el post que escribí en su momento); ésta no ha sido la única  herramienta que hemos visto durante el curso. La última semana de clase en diciembre, recibimos la visita de Mª Isabel Migens Maqueda, responsable de la Biblioteca de Arquitectura de la Universidad de Sevilla. Maribel nos enseñó a hacer un correcto uso del gestor de referencias RefWorks. Ahora bien, para poder ordenar correctamente nuestra bibliografía es preciso que, primero, dispongamos de ella. 


Cuando tengamos que buscar información para hacer un trabajo para la Universidad, para realizar una investigación o, simplemente, por curiosidad personal no debemos limitarnos  a buscar y encontrar contenidos de interés únicamente en los libros. Tenemos la gran suerte de contar con Internet que nos permite acceder a una cantidad de información inimaginable. Es así como podemos adentrarnos en diferentes Bases de Datos muy interesantes y enormemente útiles que albergan información de todo tipo. Véamos algunas de ellas:

Por ejemplo, el CSIC, que tal y como nos indican en su web es:
La Agencia Estatal Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y que es la mayor institución pública dedicada a la investigación en España y la tercera de Europa, teniendo como misión el fomento, coordinación, desarrollo y difusión de la investigación científica y tecnológica, de carácter pluridisciplinar, con el fin de contribuir al avance del conocimiento y al desarrollo económico, social y cultural, así como a la formación de personal y al asesoramiento de entidades públicas y privadas en esta materia.


Otra conocida Base de Datos es Dialnet. 

Se trata de un portal, creado por la Universidad de La Rioja en el año 2001, cuyo principal objetivo es mejorar el acceso a través de Internet a la producción científica hispana. De modo sintético podríamos decir que las características que le definen son:

  • Ser un sistema de alertas bibliográficas de difusión de los contenidos de revistas científicas hispanas.
  • Ser una hemeroteca virtual hispana interdisciplinar.
  • Ser una base de datos con contenidos científicos.
  • Ser un depósito que permite acceder a la literatura científica hispana a texto completo.


¿Os suena WOK (Web of knowledge)? Pues se trata de otra Base de Datos a nuestra disposición. 

Según nos cuentan en su web,
Es una plataforma basada en tecnología Web que recoge las referencias de las principales publicaciones científicas de cualquier disciplina del conocimiento.



Como estudiantes de la Universidad Pablo de Olavide, tenemos la suerte de poder acceder a otras muchas Bases de Datos de manera totalmente gratuita desde la web de  la Biblioteca de la UPO. Hay muchas y seguro que en un momento dado podemos hacer uso de alguna de ellas. ¡No os olvidéis de visitar la web cuando tengáis que recopilar material!


Así que a medida que vayamos recopilando la información será conveniente ir ordenándola y clasificándola; en definitiva, ir gestionándola correctamente. Para ello, como hemos comentado al principio, en este caso haremos uso de la aplicación de RefWorks. Sus principales prestaciones son:

  • Nos permite crear nuestra propia base de datos de referencias bibliográficas en línea.
  • Podemos importar referencias desde múltiples fuentes de información (revistas, catálogos de bibliotecas, páginas web, etc.).
  • Incluir citas a la hora de redactar documentos.
  • Crear la bibliografía en una amplia gama de formatos.
  • Compartir nuestra información bibliográfica con otras personas.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Mendeley: un valioso compañero de trabajo



Hace poco, en el segundo taller práctico de la asignatura, descubrimos en clase una herramienta de trabajo muy interesante y útil  para llevar a cabo una correcta gestión de toda la información y documentación que podemos estar manejando por ejemplo, en nuestro día a día, para los trabajos de la universidad.



Hablamos de Mendeley, una aplicación informática cuya primera característica a destacar podríamos decir que es su carácter gratuito. Es decir, que no es uno de esos típicos programas que o pagamos o solo podemos utilizar durante un período de pruebas. Pero esta no es la única singularidad que presenta, ya que también podemos señalar, entre otros aspectos, su capacidad para:

  • organizar documentos, PDFs, revistas, libros, artículos.
  • estar al tanto de las últimas investigaciones en campos de nuestro interés.
  • generar citas y bibliografías de manera automática.
  • actuar como red social ya que nos permite compartir nuestros documentos y colaborar con otros investigadores.
  • crear anotaciones o subrayados en PDFs.
  • tener acceso, en cualquier momento, a toda nuestra información desde cualquier ordenador con conexión a Internet ya que todo queda almacenado en la Red. Así nos evitamos el tostón de estar intercambiando documentos cada dos por tres vía pen drives.

Para aquellos que os decidáis a hacer uso de Mendeley, antes de nada avisaros que solo está disponible en inglés. Pero no os preocupéis, gracias a esta presentación realizada por Julio Alonso Arévalo, profesor de la Universidad de Salamanca, todo os resultará mucho más sencillo.


Yo, por mi parte, ya he empezado a familiarizarme con el programa y una de las primeras cosas que he hecho ha sido gestionar mi biblioteca particular a través de Mendeley. Así, todos mis libros están organizados y controlados.






  1. Mi biblioteca. El primer paso ha sido crear una carpeta con el nombre "mi biblioteca" en la que voy a guardar el registro de todos mis libros.
  2. Añadir una entrada. Aquí voy guardando todos los datos relacionados con cada libro: título, autor, número de páginas, editorial, etiquetas, ISBN, etc.
  3. El contenido de la carpeta. Esta es la relación de todos los libros que he ido guardando en esta carpeta.
  4. Etiquetas. Aquí aparece una lista con todas las etiquetas que he ido dando a los libros. Así, al pinchar en una de ellas (por ejemplo, "historia"), me aparecen en pantalla los registros de todos los libros que tienen adjudicada dicha etiqueta.

Os recomiendo que os decidáis y lancéis a utilizar Mendeley; agradeceréis todo el trabajo y tiempo que os puede ahorrar.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Más allá de los libros

Todo en esta vida tiende a verse modificado por diversos factores y evolucionar adaptándose constantemente a los cambios y nuevas tendencias que se van imponiendo. Las bibliotecas no escapan a dichos cambios y desde sus orígenes se han visto implicadas en múltiples de ellos por el propio devenir de las civilizaciones. Es así como la tradicional idea de biblioteca como mero almacén destinado únicamente a conservar cuantos más libros mejor ha ido progresando hasta convertirse en una institución cada vez más dinámica, con nuevos espacios y más servicios; es decir, que se ha ido pasando de una biblioteca donde lo fundamental eran los libros, a una biblioteca donde ahora lo más importante son sus usuarios.

Pues bien, lo cierto es que la biblioteca está vinculada por diversos motivos a otra importante institución al servicio de la sociedad como es el museo. Puede que, a priori, esta asociación nos resulte un poco extraña pero si analizamos el antes y el ahora podremos comprobar cómo estas dos instituciones fueron creadas unidas prácticamente de la mano y con unos mismos fines y cómo en la actualidad, continúan su evolución por un mismo camino. Para entenderlo todo con mayor claridad será necesario ir por partes.

El origen de los museos se halla en el coleccionismo -entendido como el afán de conservar objetos valiosos que den muestra de la ostentación de poder- debiendo remontarnos al Antiguo Oriente para encontrar las primeras muestras de ello. Es en Grecia cuando encontramos el primer "intento" de museo, vinculado a los santuarios consagrados a las Musas. No obstante, la primera vez que se emplea el término aplicándolo a una institución es en Alejandría cuando Ptolomeo I Sóter y su hijo, Ptolomeo II Filadelfo, crean el Museion en torno al año 285 a. C. Y es precisamente, junto a este Museo, cuando se crea una de las grandes bibliotecas de la historia: la Biblioteca de Alejandría (resulta preciso señalar que anteriormente ya habían existido otros intentos de biblioteca pero, es cierto, que la de Alejandría es considerada hoy día como la gran biblioteca de la antigüedad).

 
Reconstrucción Museo de Alejandría


El edificio principal lo constituía el Museo, siendo la Biblioteca un compartimento al servicio de éste. Sin embargo, la grandeza de la biblioteca era tal -contaba con 10 amplias salas para la investigación y llegó a albergar tal cantidad de libros que fue preciso la construcción de crear un anexo cercano- que fue ganando terreno al Museo hasta el punto de que ha sido la Biblioteca la considerada como la gran joya de todo el complejo a pesar de que ésta acabara siendo destruida. A pesar de ello, en el año 2002 fue inaugurada una nueva Biblioteca de Alejandría.

El Museo y, por tanto, la Biblioteca también, fueron concebidos como edificios que otorgasen prestigio a la dinastía Ptolemaica frente al resto de reinos helenísticos. Debemos recordar, al mismo tiempo, que el lugar estaba "disponible" únicamente para los hombres más sabios de la época, pues el acceso a su interior no estaba permitido a todo el mundo.

Desde aquel entonces y a lo largo de toda la historia, estas dos instituciones se han ido desarrollando y han ido modificando la manera de percibirse a sí mismas de modo significativo, dando cabida a nuevos espacios  como por ejemplo, cafeterías; han ido ampliando, mejorando y perfeccionando sus servicios gracias al surgimiento y rápido auge de nuevas tecnologías, etc. Pero, ¿qué ocurre si nos trasladamos al presente? ¿Siguen una andadura conjunta estas dos instituciones?

Si pensamos hoy día en los diferentes tipos de bibliotecas que nos podemos encontrar, seguro que las primeras que nos vienen a la mente son las públicas, las universitarias, las escolares, pero ¿y las de los museos? ¿Alguien habría pensado en ellas como una de las primeras opciones? Yo, personalmente, hasta el año pasado no, que fue cuando cursé la asignatura de Museografía.

La idea que el público, en general, tiene de los museos es de lugares destinados a la conservación y exposición de los objetos "de turno" pero no como centros de investigación. Sus bibliotecas, que se encuentran englobadas dentro del grupo de las llamadas bibliotecas especializadas, juegan un papel fundamental a ese respecto pero no sólo se limitan a fomentar la investigación (tanto para personal interno como para cualquier persona ajena interesada); la labor que desempeñan va mucho más allá. Estas bibliotecas especializadas tienen la misión de facilitar la adquisición, conservación y comunicación de todos los materiales que las integran con fines de estudio, educación, investigación y deleite. Se trata de documentos en relación directa con la temática del museo en cuestión, de alto valor y en ocasiones de difusión restringida ya que no es fácil de conseguir por otras vías; un material en el que podemos encontrar monografías, obras de referencia, catálogos de las exposiciones, publicaciones periódicas, ponencias presentadas en congresos, las actas de conferencias, folletos, tesis doctorales, proyectos de investigación, etc. Evidentemente, además de todo ello, estas bibliotecas juegan también un papel fundamental en la buena marcha del museo y en la consecución de sus objetivos.

Biblioteca Museo Nacional del Prado