miércoles, 29 de diciembre de 2010

3 meses llenos de descubrimientos

Desde que empezamos la asignatura de Biblioteconomía a finales de septiembre, han sido muchas las aplicaciones informáticas que hemos descubierto, puesto en práctica y pensado  ¡por qué no te habría conocido yo antes!

Siempre que un año termina y otro nuevo empieza, solemos hacer balance del año que dejamos atrás y comenzamos a plantearnos nuevos propósitos y objetivos que alcanzar en el nuevo año. Así que coincidiendo con el parón que se hace en las clases ahora en diciembre con motivo de las navidades, qué mejor ocasión para recopilar todas esas aplicaciones que tan útiles pueden resultar a los estudiantes como a cualquier persona para tener toda la documentación, libros, referencias y demás, bien organizados y controlados. Seguro que a estas alturas, ya os resultan más que familiares:




Blogger. Podríamos decir que es como un diario online en el que vamos creando y publicando nuestros pensamientos, reflexiones, fotos, vídeos... todo aquello que resulte de nuestro interés y también pueda serlo para los demás. Un servicio fácil de usar y útil para todos aquellos que quieran ser "escuchados".


 

Mendeley. Es una aplicación web y de escritorio, gratuita, que permite gestionar y compartir documentos de investigación, generar bibliografías de manera automática, acceder online a toda nuestra bibliografía o colaborar en línea con otros investigadores, entre otras muchas ventajas.
 

 

RefWorks. Por un lado, permite importar, organizar y gestionar referencias bibliográficas. Por otra parte, podemos colaborar y compartir nuestra información con otros usuarios. Es decir, se trata de una aplicación similar a Mendeley con la diferencia, entre otras cosas, de que refWorks no es gratuito.



Writeonglass. Con esta aplicación, podemos compartir comentarios y opiniones sobre la página web que estemos visitando en ese momento.






Google Docs. Programa gratuito que permite crear y almacenar documentos en línea de tal modo que los tenemos disponibles desde cualqueir ordenador con conexión a Internet. Además, nos ofrece la posibilidad de colaborar en línea; así, varias personas pueden aportar información al mismo tiempo sobre un único documento.




Delicious. Permite almacenar y gestionar marcadores sociales en web, categorizarlos mediante tags y compartirlos con otros usuarios de la aplicación.





¡Ahora ya no podemos decir que no los conocemos!

lunes, 27 de diciembre de 2010

Y ahora, ¿qué regalo?

Está claro que vivimos en una sociedad plenamente consumista. Ya sea por impulso personal o incitados en mayor o menor medida por factores externos que nos rodean, lo cierto es que la sociedad de la que formamos parte se caracteriza, entre otros aspectos, por consumir. Un consumismo que nos lleva a adquirir bienes y servicios que no siempre resultan necesarios. Y, precisamente, la Navidad -esos días tan esperados por los más pequeños, por aquellos que se reunirán con seres queridos a los que hace mucho tiempo que no ven- es una de las fechas clave donde el gastar y consumir está más acentuado.


 
Parece que cada año los preparativos se fuesen adelantando: luces y adornos en las calles, polvorones y turrones en las estanterías de los supermercados... una manera indirecta de hacernos sentir que la Navidad está a la vuelta de la esquina. Así, cada vez con más adelanto vamos comprando y comprando, no vaya a ser que luego nos quedemos sin algo porque se haya agotado. Y es que en este mes son muchos los compromisos que nos llevan a gastar: comidas y cenas familiares, regalos del amigo invisible, Papa Noel, Reyes Magos, etc. 



Ahora bien, si hay un factor altamente influyente e incidente en nuestro impulso comprador ese es la publicidad. ¿Ocurre igual que con la comida? ¿Las compras entran por los ojos? En caso de ser así, parece ser que un aluvión de anuncios es la opción más eficaz para incitarnos a gastar. Tal vez se me quede alguno en el "tintero" pero yo diría que en estas fechas hay dos anuncios que prevalecen sobre los demás: los de perfumes y, por supuesto, los de juguetes.

Por mucho que nos resistamos y queramos evitar estas navidades ser partícipes activos de este consumismo sin medida; lo cierto es que, probablemente, nos veremos en la "obligación" de hacer más de un regalo. Pero, ¿cómo acertar? ¿Le gustará a la persona a quien va destinado? ¿Será de su talla? ¿Le será útil? ¿Y si nos decantamos por regalar un libro? Opciones para elegir, tenemos un rato: novela, historia, poesía, psicología, gastronomía, etc. Además, eso de "darle a la lectura" nunca está de más, ¿no? 

Todo esto me ha llevado a preguntarme si este mes de diciembre he visto en televisión algún anuncio sobre un libro o algo directamente relacionado con la lectura. La verdad es que he tenido que darle vueltas a la cabeza, estar bastante atenta últimamente a los anuncios que ponían en televisión e, incluso, buscar un poco de ayuda en YouTube. ¿El resultado? Pues sí, como dirían en Galicia haberlos, haylos; aunque muchos menos de los que a mí, personalmente, me gustaría. 

El primero, haciendo uso de la técnica del tilt-shift, viene de la mano de Editorial Planeta para publicitar dos libros: Riña de gatos de Eduardo Mendoza, ganador del Premio Planeta de Novela 2010 y El tiempo mientras tanto de Carmen Amoraga que quedo como novela finalista.

 



En el segundo anuncio, Energy Sistem nos muestra el formato más moderno de los libros: los eBooks.




¿Acabaremos cayendo en la agradable tentación de regalar un libro estas fiestas? ¿Tradicional? ¿Electrónico? Lo que sí está claro es que nuestro bolsillo tendrá, probablemente, la última palabra.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Feliz Navidad

Desde mi blog envío mis mejores deseos para todos aquellos que me leen

Felices Fiestas y Próspero Año 2011

domingo, 19 de diciembre de 2010

Mendeley: un valioso compañero de trabajo



Hace poco, en el segundo taller práctico de la asignatura, descubrimos en clase una herramienta de trabajo muy interesante y útil  para llevar a cabo una correcta gestión de toda la información y documentación que podemos estar manejando por ejemplo, en nuestro día a día, para los trabajos de la universidad.



Hablamos de Mendeley, una aplicación informática cuya primera característica a destacar podríamos decir que es su carácter gratuito. Es decir, que no es uno de esos típicos programas que o pagamos o solo podemos utilizar durante un período de pruebas. Pero esta no es la única singularidad que presenta, ya que también podemos señalar, entre otros aspectos, su capacidad para:

  • organizar documentos, PDFs, revistas, libros, artículos.
  • estar al tanto de las últimas investigaciones en campos de nuestro interés.
  • generar citas y bibliografías de manera automática.
  • actuar como red social ya que nos permite compartir nuestros documentos y colaborar con otros investigadores.
  • crear anotaciones o subrayados en PDFs.
  • tener acceso, en cualquier momento, a toda nuestra información desde cualquier ordenador con conexión a Internet ya que todo queda almacenado en la Red. Así nos evitamos el tostón de estar intercambiando documentos cada dos por tres vía pen drives.

Para aquellos que os decidáis a hacer uso de Mendeley, antes de nada avisaros que solo está disponible en inglés. Pero no os preocupéis, gracias a esta presentación realizada por Julio Alonso Arévalo, profesor de la Universidad de Salamanca, todo os resultará mucho más sencillo.


Yo, por mi parte, ya he empezado a familiarizarme con el programa y una de las primeras cosas que he hecho ha sido gestionar mi biblioteca particular a través de Mendeley. Así, todos mis libros están organizados y controlados.






  1. Mi biblioteca. El primer paso ha sido crear una carpeta con el nombre "mi biblioteca" en la que voy a guardar el registro de todos mis libros.
  2. Añadir una entrada. Aquí voy guardando todos los datos relacionados con cada libro: título, autor, número de páginas, editorial, etiquetas, ISBN, etc.
  3. El contenido de la carpeta. Esta es la relación de todos los libros que he ido guardando en esta carpeta.
  4. Etiquetas. Aquí aparece una lista con todas las etiquetas que he ido dando a los libros. Así, al pinchar en una de ellas (por ejemplo, "historia"), me aparecen en pantalla los registros de todos los libros que tienen adjudicada dicha etiqueta.

Os recomiendo que os decidáis y lancéis a utilizar Mendeley; agradeceréis todo el trabajo y tiempo que os puede ahorrar.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Descubriendo EBE 10

El fin de semana del 19 al 21 de noviembre tuvo lugar en Sevilla un evento muy esperado, sobre todo, por los bloggeros; hablamos de Evento Blog España, más conocido como EBE. Este año se ha celebrado la 5ª edición y es patente que cada año son mayores las presiones por trasladar el evento a otra ciudad. Sin embargo, Sevilla sigue pisando con fuerza y la prueba está ahí: 5 años viene celebrándose y los 5 años ha sido en Sevilla. 

El jueves anterior decidí pasarme por el Hotel Barceló Renacimiento, lugar elegido para celebrar el encuentro, para recoger mi acreditación y evitar así posibles aglomeraciones que pudieran producirse el fin de semana ya que se tenía prevista una asistencia de más de 2.000 participantes.


Una Nueva Economía, y su sociedad paralela, está en la sala de espera de nuestra historia futura, unos la protagonizarán, los emprendedores, y otros la verán pasar de largo, la microburguesía low cost. Que cada uno se apunte al equipo que quiera pero que sepa que el primero es un club maravilloso llamado: "El club de los soñadores".


Bajo este título arrancaba el sábado a las 16:30 h. la ponencia de Marc Vidal. Partía de la premisa de que en el ecosistema en el que nos encontramos hay muy poca iniciativa para emprender e innovar. Ahora bien, en la situación de crisis en la que nos encontramos actualmente -una crisis que según él no existe, sino que es un nuevo estadio social en el que nos vamos a quedar definitivamente- los que mejor adaptados van a estar son los emprendedores ya que al lanzarse a materializar sus sueños han aprendido a estar en crisis. 

Marc Vidal nos alenta a que emprendamos. Tenemos que arriesgarnos y si las cosas salen mal, si tropezamos y caemos, levantarnos y volver a intentarlo.

Si no nos perdemos, nunca nos encontraremos. La clave está en que hay un montón de caminos por recorrer, algunos llevan a algún sitio y otros no llevan a ninguno, pero no podemos saber cuál es el bueno si no empezamos a recorrer algunos. Seguramente, si siempre fuésemos por los mismos, nunca descubriríamos que hay algunos que son mejores.

Además, inmersos en ese mundo de emprendeduría en el que nos tuvo Marc Vidal, nos comentó diferentes tipos de emprendedores con los que nos podíamos encontrar o, si nos atrevíamos, que podíamos llegar a ser. El emprendedor activo que es aquel que tiene una actitud muy positiva pero puede "distraerse" con cosas que al final no van a aportar nada al negocio. En cambio, el éxito del emprendedor starter radica en que tiene muchos frentes abiertos. Está también el emprendedor sagaz que sabe claramente lo que quiere y por eso se rodea de los mejores. O, por ejemplo, el emprendedor desarrollador que no suele focalizar adecuadamente su proyecto. 

Lógicamente, esta lista podría ampliarse con otros perfiles de emprendedor o, incluso, identificarnos con rasgos de varios de ellos. Y vosotros, ¿sois emprendedores? ¿Os identificáis con alguno de estos perfiles?

Marc Vidal se acercó al final del tiempo de su cronómetro hablándonos de los principios básicos que debe seguir cualquier emprendedor:

  1. No buscar elogios sino buscar las críticas.
  2. Asumir que la culpa es suya.
  3. No ocultar las ideas.
  4. No esperar otra oportunidad; ésta es la buena.
  5. Prometer lo que no pueda cumplir.
  6. Si no se puede hacer, hacerlo.
  7. Si no encuentra la solución a sus problemas, es que sigue las reglas del juego.
  8. Cometer errores.

No fue ésta la única ponencia a la que asistí pero sí la que más me enganchó e interesó. 


Con un poco de retraso por problemillas técnicos, pasadas las 17:15h. se subía al estrado Dolors Reig con su ponencia "WWW: la oportunidad de aprender, la oportunidad de ser" en la que nos expuso que:



La sociedad evoluciona al ritmo de las nuevas tecnologías. La educación y el sistema de aprendizaje también tienen que adaptarse a estas nuevas herramientas.

Aspectos clave de su ponencia  fueron cómo han ido cambiando los medios a lo largo del tiempo, cómo Internet mejora la empatía,  cómo Internet favorece la conquista de la cumbre de la pirámide de Maslow (afiliación, reconocimiento social y autorrealización) después de haber cubierto las necesidades básicas y, finalmente, que sería más acertado -según ella- hablar de redes sociables en lugar de redes sociales.

Su presentación me resultó bastante curiosa por el mensaje que transmitió pero también porque no usaba el clásico Power Point sino que hizo uso de una herramienta totalmente desconocida para mí: Prezi. Este es el enlace de su presentación por si queréis echarle un vistazo:  
 Dolors Reig: Aprender y ser en la web social



 
La última de las charlas a la que asistí fue la de "Libertades en la sociedad red" impartida por Juan Freire ya que su compañero Antoni Gutiérrez-Rubí no pudo asistir. De esta charla el mensaje más importante podríamos decir que fue el siguiente:



Internet se ha convertido en la plataforma en la que nos podemos mover con libertad. Ahora bien, hay que tener en cuenta, también, que la red se está convirtiendo en una gigantesca máquina de control de la sociedad.

Después de las charlas, lo cierto es que se agradeció la pausa para el café y coger fuerzas para el resto de la tarde. Así que con un cafelito en una mano y una torta de aceite en otra me dediqué a darme una vueltecilla por los stands que había por allí.

Sin duda alguna, ha sido todo un gran descubrimiento conocer la existencia de este Evento.

Espero que los que fuistéis os marchaséis con el mismo buen sabor de boca  -y no lo digo por las tortas de aceite- y esperando volver el año que viene como seguro yo haré.



martes, 7 de diciembre de 2010

Decálogo de todo buen bibliotecario

Hace unos meses, en mi faceta como estudiante, una vez más tuve que realizar un análisis sobre una lectura (seguro que esto os resulta de lo más familiar ya que en la carrera suelen ser bastante habituales las lecturas, recensiones, etc.). En este caso, en concreto, tenía ante mí un artículo de Daniel Solé i LLadós titulado El Museo Inexpugnable: decálogo. En dicho ensayo se exponían, con cierto tono irónico, todos aquellos aspectos que todo museo no debería tener y  que tristemente, en ocasiones, sí poseen en la realidad. 

Tal y como se recogía al final del escrito, éste estaba directamente inspirado en "La Biblioteca de Babel" de Jorge Luís Borges; biblioteca en la cual parece estar inspirada  la  de la abadía benedictina que aparece en El nombre de la Rosa de Umberto Eco. Sorpresa la mía cuando hoy,  "bicheando" por Internet, me encuentro con el Decálogo de todo buen bibliotecario redactado por Umberto Eco y donde, por supuesto, la ironía también se hace patente en cada una de sus palabras. Este decálogo formaba parte de la conferencia que impartió en el Congreso de Bibliotecarios celebrado en 1981 con motivo del 25º aniversario de la Biblioteca Sormani de Milán. Y decía así:


PREMISA: La finalidad de una biblioteca es custodiar los libros e impedir que resulten dañados. Una manera eficaz de conseguir este resultado es imposibilitar que los lectores los toquen; la segunda, y más perfecta, es impedir que lleguen a conocer su existencia. Para ello cabe hacer lo siguiente:




  1. Complicar al máximo los catálogos. Separar premeditadamente los catálogos de autores de los de materias y revistas, disponiéndolos incluso en sals diferentes. Si es posible puede tenerse, por cada catálogo, uno distinto para las adquisiciones anteriores (hasta 1960). Las adquisiciones posteriores se tendrán en una lista aparte, absolutamente inaccesible. La grafía y redacción de los nombres de los autores han de variar de catálogo en catálogo. Por ejemplo, "ChziKovskij" en el moderno y "Tschaikowsky" en el antiguo. El alfabético de materias debe estar redactado según decisión propia del bibliotecario, siguiendo sus peculiares intereses privados. Se debe prohibir que los editores sugieran en la contraportada una relación de los encabezamientos de materia bajo los que el libro debiera ser clasificado.
  2. La signatura debe ser totalmente intranscribible y con muchas siglas, algunas de las cuales deben parecer irrelevantes. Procurar que la papeleta de petición esté redactada de forma imperfecta, de modo que le pueda ser devuelta al lector, obligñandole a rehacerla de nuevo.
  3. El tiempo transcurrido entre la petición y la recepción del libro debe ser muy largo. Las papeletas deben introducirse en una especie de rueda de la fortuna y desaparecer por los subterráneos. Allí serán atendidas de manera arbitraria por subalternos minusválidos. Sería de agradecer alguna extremidad artificial o, mejor, una manga sujeta con un imperdible a la espalda. El subalterno ideal es el que lleva un solo libro en cada viaje. En cualquier caso, es necesario que este subalterno sea completamente incpaz, de modo que al subirse a las escaleras para alcanzar las estanterías más altas consiga precipitar trágicamente decenas de libros al suelo.
  4. Nunca se ha de prestar más de un libro. No debe permitirse que el lector entre en la biblioteca con un libro propio para compararlo con el prestado por la biblioteca. Toda comparación es siempre odiosa. Actuar de modo que los libros solicitados no lleguen jamás a ser llevados a la sala de lectura.
  5. Esforzarse por conseguir una ausencia total de fotocopiadoras. Si ya hubiese, que sean pocas, preferentemente, sólo una, no utilizable por el lector, que se fotocopien pocas páginas, a precio muy caro, después de una larga cola y entregando las fotocpias al día siguiente.
  6. El préstamos de los libros para fuera de la biblioteca debe variarse sistemáticamente de modo que frustre cualquier intento. Conseguir que el préstamo interbibliotecario sea utópico. Impedir que el lector llegue a tener el más mínimo conocimiento de los catálogos de otras biblitoecas.
  7. Los horarios de apertura deben coincidir completamente con los horarios laborales (para conseguirlo, hablar con los sindicatos); sobre todo merece la pena conseguir que las bibliotecas estén cerradas a la hora de comer, por la noche, los sábados y las fiestas de guardar. Hacer lo posible para que, en su tiempo libre, el usuario no se canse leyendo y se dedique al deporte. 
  8. No debe ser posible que el lector pueda reconfortarse con un pequeño refresco en el interior de la biblioteca: el que quiera un café debe salir y al salir devolver todos los libros prestados, de manera que al regresar tengo que repetir todo el proceso de petición.
  9. No debe ser posible encontrarse el mismo libro al día siguiente. Ha de ser imposible saber quién lo tiene prestado en ese momento.
  10. NORMA DORADA: el lector no debe tener acceso, bajo ningún concepto, a las estanterías.

NORMA ADICIONAL: el objetivo primordial es conseguir que la biblioteca permanezca cerrada la mayor parte del año por orden gubernativa.

No quiero ni imaginarme que pudiera llegar a haber una biblioteca que cumpliera este decálogo; sería un verdadero caos a la vez que una gran decepción. Menos mal que nuestros bibliotecarios con el trabajo que desempeñan hacen que estas normas no sean más que una ficción.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Siempre nos quedarán los libros

En algunas de las entradas que he escrito en el blog, he hecho referencia a cómo las nuevas tecnologías han incidido en el progreso de las cosas que nos rodean. Pensemos, por ejemplo, en algunas de ellas: cómo hemos pasado del walkman al discman y de éste al... ¿qué vamos ya por el mp5? De las televisiones en blanco y negro a las pantallas de plasma en 3D. De no tener móvil a contar con uno con juegos, cámara, Wi-Fi... De la máquina de escribir a los netbooks. Del típico diario hemos pasado a confesarnos en un blog. De la calidez de las hojas de un libro a la frialdad de los eBooks.

Algunos encuentran en las cosas que tienen ya una cierta edad, antiguas maravillas de coleccionistas. Otros, nos resistimos a abandonar objetos que nos han acompañado durante gran parte de nuestra vida. Y, hay quienes cada dos por tres se "actualizan" para estar a la última moda. Y tú, ¿a qué grupo perteneces?

Lo cierto es que por mucho que las nuevas tecnologías invadan nuestras vidas, hay una cosa que permanecerá con nosotros mucho, mucho tiempo; siempre tendrá utilidad y nunca, nunca perderá su encanto: el libro. Y, como ejemplo, os dejo esta viñeta con la que me topé hace unos días y que ilustra de manera muy acertada este pensamiento.

 



viernes, 3 de diciembre de 2010

Fondo Antiguo de la Universidad de Sevilla

Si el pasado mes de octubre quedé impresionada con nuestra visita a la Biblioteca de la Universidad Pablo de Olavide por el gran trabajo que desarrollan sus bibliotecarios y la cantidad de fases que sigue un libro hasta ser colocado en una estantería para su uso; la visita que teníamos programada para noviembre no iba a ser menos. Lo cierto es que visitar el Fondo Antiguo de la Biblioteca General de la Universidad de Sevilla resultó ser una experiencia enormemente interesante y fascinante.


A las 4 de la tarde, del jueves 11 de noviembre, nos esperaba en la Sala de Investigación Eduardo Peñalver Gómez, director del Fondo Antiguo. Sus primeras palabras estaban orientadas a ubicarnos, brevemente, desde el punto de vista histórico. Es decir, cómo la  Universidad había ido evolucionando desde sus orígenes en el año 1505; unos inicios claramente vinculados al Colegio de Santa María de Jesús fundado por el Arcediano Maese Rodrigo Fernández de Santaella. Parece obvio, por tanto, que el surgir de la Biblioteca guarde una relación directa con el origen de la Universidad; y así es, ya que los primeros libros que albergó fueron donados por el propio Rodrigo. Una biblioteca que con el paso del tiempo fue adquiriendo mayor peso, tanto en cantidad como calidad, debido a las sucesivas donaciones que fueron efectuándose así como por la incorporación de todos los fondos de los centros culturales de los jesuitas tras la expulsión de éstos de Sevilla en el siglo XVIII.



A continuación, nos hizo mención a varios libros de suma importancia entre los que cabría destacar el ABEPI (Archivo Biográfico de España, Portugal e Iberoamerica) y la Bibliografía de autores españoles del siglo XVIII de Francisco Aguilar Piñal.

Ahora bien, la joya de la visita aún nos estaba esperando. Y es que acto seguido entramos en otra estancia donde Eduardo nos brindó la oportunidad de poder disfrutar de auténticas obras de arte. Es así como pudimos deleitarnos con libros que tienen, incluso, más de cinco siglos. Contemplar diferentes tipos de encuadernación: en pergamino, en pasta española, en holandesa, etc. Fijarnos en la minuciosidad y precisión de las letras capitales. La destreza en la elaboración de libros de reducidas dimensiones. La gran cantidad de detalles y claridad de los atlas.





También podríamos destacar el hecho de que al estar contemplando libros de siglos pasados era evidente que el tema de la censura se hiciese patente. Así, pudimos comprobar las diferentes acciones en materia de censura que se llevaban a cabo como, por ejemplo: tachar con tinta el texto a eliminar; colocar un papel encima para ocultarlo o, directamente, arrancando la hoja del libro.

Es indiscutible que todos estos libros tienen una delicadeza excepcional y un valor incalculable y que, por tanto, no sea fácil ni aconsejable el acceso a ellos de manera continuada. Por suerte para todos nosotros, muchos de ellos se encuentran digitalizados lo que permite acercar y hacer partícipes a todos los ciudadanos de la belleza de estas obras. Os recomiendo que visitéis la sección del Fondo Antiguo Digital de la Universidad de Sevilla en http://fondosdigitales.us.es/fondos/busqueda_avanzada/