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lunes, 27 de diciembre de 2010

Y ahora, ¿qué regalo?

Está claro que vivimos en una sociedad plenamente consumista. Ya sea por impulso personal o incitados en mayor o menor medida por factores externos que nos rodean, lo cierto es que la sociedad de la que formamos parte se caracteriza, entre otros aspectos, por consumir. Un consumismo que nos lleva a adquirir bienes y servicios que no siempre resultan necesarios. Y, precisamente, la Navidad -esos días tan esperados por los más pequeños, por aquellos que se reunirán con seres queridos a los que hace mucho tiempo que no ven- es una de las fechas clave donde el gastar y consumir está más acentuado.


 
Parece que cada año los preparativos se fuesen adelantando: luces y adornos en las calles, polvorones y turrones en las estanterías de los supermercados... una manera indirecta de hacernos sentir que la Navidad está a la vuelta de la esquina. Así, cada vez con más adelanto vamos comprando y comprando, no vaya a ser que luego nos quedemos sin algo porque se haya agotado. Y es que en este mes son muchos los compromisos que nos llevan a gastar: comidas y cenas familiares, regalos del amigo invisible, Papa Noel, Reyes Magos, etc. 



Ahora bien, si hay un factor altamente influyente e incidente en nuestro impulso comprador ese es la publicidad. ¿Ocurre igual que con la comida? ¿Las compras entran por los ojos? En caso de ser así, parece ser que un aluvión de anuncios es la opción más eficaz para incitarnos a gastar. Tal vez se me quede alguno en el "tintero" pero yo diría que en estas fechas hay dos anuncios que prevalecen sobre los demás: los de perfumes y, por supuesto, los de juguetes.

Por mucho que nos resistamos y queramos evitar estas navidades ser partícipes activos de este consumismo sin medida; lo cierto es que, probablemente, nos veremos en la "obligación" de hacer más de un regalo. Pero, ¿cómo acertar? ¿Le gustará a la persona a quien va destinado? ¿Será de su talla? ¿Le será útil? ¿Y si nos decantamos por regalar un libro? Opciones para elegir, tenemos un rato: novela, historia, poesía, psicología, gastronomía, etc. Además, eso de "darle a la lectura" nunca está de más, ¿no? 

Todo esto me ha llevado a preguntarme si este mes de diciembre he visto en televisión algún anuncio sobre un libro o algo directamente relacionado con la lectura. La verdad es que he tenido que darle vueltas a la cabeza, estar bastante atenta últimamente a los anuncios que ponían en televisión e, incluso, buscar un poco de ayuda en YouTube. ¿El resultado? Pues sí, como dirían en Galicia haberlos, haylos; aunque muchos menos de los que a mí, personalmente, me gustaría. 

El primero, haciendo uso de la técnica del tilt-shift, viene de la mano de Editorial Planeta para publicitar dos libros: Riña de gatos de Eduardo Mendoza, ganador del Premio Planeta de Novela 2010 y El tiempo mientras tanto de Carmen Amoraga que quedo como novela finalista.

 



En el segundo anuncio, Energy Sistem nos muestra el formato más moderno de los libros: los eBooks.




¿Acabaremos cayendo en la agradable tentación de regalar un libro estas fiestas? ¿Tradicional? ¿Electrónico? Lo que sí está claro es que nuestro bolsillo tendrá, probablemente, la última palabra.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Mendeley: un valioso compañero de trabajo



Hace poco, en el segundo taller práctico de la asignatura, descubrimos en clase una herramienta de trabajo muy interesante y útil  para llevar a cabo una correcta gestión de toda la información y documentación que podemos estar manejando por ejemplo, en nuestro día a día, para los trabajos de la universidad.



Hablamos de Mendeley, una aplicación informática cuya primera característica a destacar podríamos decir que es su carácter gratuito. Es decir, que no es uno de esos típicos programas que o pagamos o solo podemos utilizar durante un período de pruebas. Pero esta no es la única singularidad que presenta, ya que también podemos señalar, entre otros aspectos, su capacidad para:

  • organizar documentos, PDFs, revistas, libros, artículos.
  • estar al tanto de las últimas investigaciones en campos de nuestro interés.
  • generar citas y bibliografías de manera automática.
  • actuar como red social ya que nos permite compartir nuestros documentos y colaborar con otros investigadores.
  • crear anotaciones o subrayados en PDFs.
  • tener acceso, en cualquier momento, a toda nuestra información desde cualquier ordenador con conexión a Internet ya que todo queda almacenado en la Red. Así nos evitamos el tostón de estar intercambiando documentos cada dos por tres vía pen drives.

Para aquellos que os decidáis a hacer uso de Mendeley, antes de nada avisaros que solo está disponible en inglés. Pero no os preocupéis, gracias a esta presentación realizada por Julio Alonso Arévalo, profesor de la Universidad de Salamanca, todo os resultará mucho más sencillo.


Yo, por mi parte, ya he empezado a familiarizarme con el programa y una de las primeras cosas que he hecho ha sido gestionar mi biblioteca particular a través de Mendeley. Así, todos mis libros están organizados y controlados.






  1. Mi biblioteca. El primer paso ha sido crear una carpeta con el nombre "mi biblioteca" en la que voy a guardar el registro de todos mis libros.
  2. Añadir una entrada. Aquí voy guardando todos los datos relacionados con cada libro: título, autor, número de páginas, editorial, etiquetas, ISBN, etc.
  3. El contenido de la carpeta. Esta es la relación de todos los libros que he ido guardando en esta carpeta.
  4. Etiquetas. Aquí aparece una lista con todas las etiquetas que he ido dando a los libros. Así, al pinchar en una de ellas (por ejemplo, "historia"), me aparecen en pantalla los registros de todos los libros que tienen adjudicada dicha etiqueta.

Os recomiendo que os decidáis y lancéis a utilizar Mendeley; agradeceréis todo el trabajo y tiempo que os puede ahorrar.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Siempre nos quedarán los libros

En algunas de las entradas que he escrito en el blog, he hecho referencia a cómo las nuevas tecnologías han incidido en el progreso de las cosas que nos rodean. Pensemos, por ejemplo, en algunas de ellas: cómo hemos pasado del walkman al discman y de éste al... ¿qué vamos ya por el mp5? De las televisiones en blanco y negro a las pantallas de plasma en 3D. De no tener móvil a contar con uno con juegos, cámara, Wi-Fi... De la máquina de escribir a los netbooks. Del típico diario hemos pasado a confesarnos en un blog. De la calidez de las hojas de un libro a la frialdad de los eBooks.

Algunos encuentran en las cosas que tienen ya una cierta edad, antiguas maravillas de coleccionistas. Otros, nos resistimos a abandonar objetos que nos han acompañado durante gran parte de nuestra vida. Y, hay quienes cada dos por tres se "actualizan" para estar a la última moda. Y tú, ¿a qué grupo perteneces?

Lo cierto es que por mucho que las nuevas tecnologías invadan nuestras vidas, hay una cosa que permanecerá con nosotros mucho, mucho tiempo; siempre tendrá utilidad y nunca, nunca perderá su encanto: el libro. Y, como ejemplo, os dejo esta viñeta con la que me topé hace unos días y que ilustra de manera muy acertada este pensamiento.

 



martes, 30 de noviembre de 2010

Llega el turno de los "librinos"

En el año 1971, Michael Halt impulsaba el Proyecto Gutenberg con el fin de crear una biblioteca digital de acceso y uso gratuito; podríamos decir, por tanto, que éste constituiría el origen del conocido eBook. A partir de entonces, los libros digitales comenzaron un lento desarrollo que poco a poco fue acrecentándose pero, sin duda alguna, ha sido en estos últimos años cuando estos libros han experimentado un extraordinario crecimiento. Y es que tal es el tirón que están teniendo que algunos libros, en su formato digital, han conseguido colocarse entre los más vendidos en sus primeras semanas de venta por delante del formato tradicional.

Evidentemente, las librerías, por su parte, se resisten a que los tradicionales libros se vean asaltados y reemplazados por los electrónicos. Pasar las páginas con el dedo mientras se está disfrutando de un buen libro ¡no tiene que pasar a ser historia! En España, Ediciones B ha sido la primera en reinventar lo tradicional para hacer frente a los eBooks. Ha llegado la hora de los "librinos".


Estos librinos tienen unas características que los hacen realmente atractivos e innovadores. Hablamos de 145 gr. de peso y un tamaño de 8x12 cm. Constan de tapa dura. Su papel es tan fino como el de las biblias, lo que permite que verdaderos "tochos" puedan ser adaptados a este formato. El texto está colocado de forma apaisada. Y todo a un precio de lo más asequible: 9,95 €.

Desde el pasado 24 de noviembre son ya seis los títulos que se encuentran en las librerías: El círculo mágico de Katherine Neville; Entrevista con el Vampiro de Anne Rice; Postdata: Te quiero de Cecelia Ahern; El psicoanalista de John Katzembach; Invierno en Madrid de C. J. Sansom; Africanus de Santiago Posteguillo.

La tirada inicial prevista era de 12.000 librinos por título pero tal ha sido la demanda que se ha aumentado hasta 20.000 ejemplares por título. Parece que no será difícil resistirse a este nuevo formato. 

martes, 16 de noviembre de 2010

Los libros... ¡a la calle!

 "Books are funny little portable pieces of thought"
(Susan Sontag)


El pasado domingo, en Madrid, 30.000 libros salieron a la calle en busca de ser adoptados por nuevos lectores; eso sí, con la "promesa" de devolverlos después en algún rincón de la ciudad para que los encuentren otras personas. Esa es la esencia del bookcrossing: coger, leer y liberar.




 
Y si apostamos por aunar libros y redes sociales, pues mucho mejor. Es el caso de BookCrossing que te permite seguir el rastro de los libros y saber por dónde viajan; ponerte en contacto con personas que han leído el mismo libro o quién sabe, puede que el tuyo; participar en foros, concursos; etc. Una  original manera de poner en movimiento nuestra estática biblioteca.


Pero me asalta una duda: con el auge que están teniendo cada vez más los libros electrónicos, ¿qué ocurrirá con esta práctica en un futuro próximo? ¿Irá disminuyendo hasta llegar a desaparecer? Lo cierto es que me parece una manera original de "dar vida" a los libros a la vez que permite fomentar la literatura por lo que sería una lástima que esta práctica se perdiera porque tiene su encanto.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Más allá de los libros

Todo en esta vida tiende a verse modificado por diversos factores y evolucionar adaptándose constantemente a los cambios y nuevas tendencias que se van imponiendo. Las bibliotecas no escapan a dichos cambios y desde sus orígenes se han visto implicadas en múltiples de ellos por el propio devenir de las civilizaciones. Es así como la tradicional idea de biblioteca como mero almacén destinado únicamente a conservar cuantos más libros mejor ha ido progresando hasta convertirse en una institución cada vez más dinámica, con nuevos espacios y más servicios; es decir, que se ha ido pasando de una biblioteca donde lo fundamental eran los libros, a una biblioteca donde ahora lo más importante son sus usuarios.

Pues bien, lo cierto es que la biblioteca está vinculada por diversos motivos a otra importante institución al servicio de la sociedad como es el museo. Puede que, a priori, esta asociación nos resulte un poco extraña pero si analizamos el antes y el ahora podremos comprobar cómo estas dos instituciones fueron creadas unidas prácticamente de la mano y con unos mismos fines y cómo en la actualidad, continúan su evolución por un mismo camino. Para entenderlo todo con mayor claridad será necesario ir por partes.

El origen de los museos se halla en el coleccionismo -entendido como el afán de conservar objetos valiosos que den muestra de la ostentación de poder- debiendo remontarnos al Antiguo Oriente para encontrar las primeras muestras de ello. Es en Grecia cuando encontramos el primer "intento" de museo, vinculado a los santuarios consagrados a las Musas. No obstante, la primera vez que se emplea el término aplicándolo a una institución es en Alejandría cuando Ptolomeo I Sóter y su hijo, Ptolomeo II Filadelfo, crean el Museion en torno al año 285 a. C. Y es precisamente, junto a este Museo, cuando se crea una de las grandes bibliotecas de la historia: la Biblioteca de Alejandría (resulta preciso señalar que anteriormente ya habían existido otros intentos de biblioteca pero, es cierto, que la de Alejandría es considerada hoy día como la gran biblioteca de la antigüedad).

 
Reconstrucción Museo de Alejandría


El edificio principal lo constituía el Museo, siendo la Biblioteca un compartimento al servicio de éste. Sin embargo, la grandeza de la biblioteca era tal -contaba con 10 amplias salas para la investigación y llegó a albergar tal cantidad de libros que fue preciso la construcción de crear un anexo cercano- que fue ganando terreno al Museo hasta el punto de que ha sido la Biblioteca la considerada como la gran joya de todo el complejo a pesar de que ésta acabara siendo destruida. A pesar de ello, en el año 2002 fue inaugurada una nueva Biblioteca de Alejandría.

El Museo y, por tanto, la Biblioteca también, fueron concebidos como edificios que otorgasen prestigio a la dinastía Ptolemaica frente al resto de reinos helenísticos. Debemos recordar, al mismo tiempo, que el lugar estaba "disponible" únicamente para los hombres más sabios de la época, pues el acceso a su interior no estaba permitido a todo el mundo.

Desde aquel entonces y a lo largo de toda la historia, estas dos instituciones se han ido desarrollando y han ido modificando la manera de percibirse a sí mismas de modo significativo, dando cabida a nuevos espacios  como por ejemplo, cafeterías; han ido ampliando, mejorando y perfeccionando sus servicios gracias al surgimiento y rápido auge de nuevas tecnologías, etc. Pero, ¿qué ocurre si nos trasladamos al presente? ¿Siguen una andadura conjunta estas dos instituciones?

Si pensamos hoy día en los diferentes tipos de bibliotecas que nos podemos encontrar, seguro que las primeras que nos vienen a la mente son las públicas, las universitarias, las escolares, pero ¿y las de los museos? ¿Alguien habría pensado en ellas como una de las primeras opciones? Yo, personalmente, hasta el año pasado no, que fue cuando cursé la asignatura de Museografía.

La idea que el público, en general, tiene de los museos es de lugares destinados a la conservación y exposición de los objetos "de turno" pero no como centros de investigación. Sus bibliotecas, que se encuentran englobadas dentro del grupo de las llamadas bibliotecas especializadas, juegan un papel fundamental a ese respecto pero no sólo se limitan a fomentar la investigación (tanto para personal interno como para cualquier persona ajena interesada); la labor que desempeñan va mucho más allá. Estas bibliotecas especializadas tienen la misión de facilitar la adquisición, conservación y comunicación de todos los materiales que las integran con fines de estudio, educación, investigación y deleite. Se trata de documentos en relación directa con la temática del museo en cuestión, de alto valor y en ocasiones de difusión restringida ya que no es fácil de conseguir por otras vías; un material en el que podemos encontrar monografías, obras de referencia, catálogos de las exposiciones, publicaciones periódicas, ponencias presentadas en congresos, las actas de conferencias, folletos, tesis doctorales, proyectos de investigación, etc. Evidentemente, además de todo ello, estas bibliotecas juegan también un papel fundamental en la buena marcha del museo y en la consecución de sus objetivos.

Biblioteca Museo Nacional del Prado