En algunas de las entradas que he escrito en el blog, he hecho referencia a cómo las nuevas tecnologías han incidido en el progreso de las cosas que nos rodean. Pensemos, por ejemplo, en algunas de ellas: cómo hemos pasado del walkman al discman y de éste al... ¿qué vamos ya por el mp5? De las televisiones en blanco y negro a las pantallas de plasma en 3D. De no tener móvil a contar con uno con juegos, cámara, Wi-Fi... De la máquina de escribir a los netbooks. Del típico diario hemos pasado a confesarnos en un blog. De la calidez de las hojas de un libro a la frialdad de los eBooks.
Algunos encuentran en las cosas que tienen ya una cierta edad, antiguas maravillas de coleccionistas. Otros, nos resistimos a abandonar objetos que nos han acompañado durante gran parte de nuestra vida. Y, hay quienes cada dos por tres se "actualizan" para estar a la última moda. Y tú, ¿a qué grupo perteneces?
Lo cierto es que por mucho que las nuevas tecnologías invadan nuestras vidas, hay una cosa que permanecerá con nosotros mucho, mucho tiempo; siempre tendrá utilidad y nunca, nunca perderá su encanto: el libro. Y, como ejemplo, os dejo esta viñeta con la que me topé hace unos días y que ilustra de manera muy acertada este pensamiento.

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